El canto de comunión ayuda a vivir en el ambiente festivo, reflexivo y
fraterno el momento cumbre de la eucaristía. Invita a reflexionar sobre
el momento que se acaba de vivir. Expresa
la unidad de quienes se acercan al mismo altar y el gozo de participar en el
anticipo del banquete del Reinado de Dios.
Pueden aludir a la comunión misma o a los motivos particulares de la
eucaristía que se celebra o del tiempo litúrgico que se está viviendo.
La comunión, sobre todo en misas diarias, puede ser un momento acompañado
sólo de música instrumental para acompañar la comunión de la asamblea.
No es adecuado usar cantos
demasiado movidos o con aplausos. Aquí se
interpreta un canto propio que ayude a meditar el momento esperado por todos,
cuando Cristo viene a cada uno en el Pan y el Vino consagrados. Muchos
aprovechan para orar después de comulgar, otros más que no pueden comulgar el
Pan y el Vino consagrados hacen una comunión espiritual, por lo mismo el coro
debería de entonar cantos propios que ayuden a este momento de reflexión y
oración.
Preferiblemente debe ser un canto
meditativo, tranquilo, durante el rito de comunión y después de este. Ayuda a
dar valor a ese momento y a la oración personal que despierta el encuentro con
Jesús. Hay que manifestar alegría por el encuentro con Cristo, pero un canto de
alegría y movimiento le quita el momento místico.
Según El Misal Romano

Debe ser un canto Cristocéntrico, es decir que hablen de Cristo, de su
cuerpo y sangre.
El canto puede iniciarse cuando
el sacerdote comulga cuidándose siempre su prolongación solo debe continuar
hasta que termine el último de los fieles. No debe privar a la asamblea de
momentos especiales de silencio, meditación y recogimiento después de que haya
comulgado.
Cuando se ha terminado la
distribución de la comunión, el Sacerdote y los fieles pueden orar en silencio,
o si se prefiere, se puede cantar, siempre y cuando sea una participación de
toda la Asamblea.
La mayoría de los cantos a
utilizar en esta etapa son alabanzas, cuidando que estas sean cantos
comunitarios y hablen en plural en la composición. No necesariamente debe ser
una compasión del tema central de las lecturas. Debe expresar la alegría del
corazón que va a recibir a Cristo, la relación tan grande y tan íntima con el
Señor, la relación de unidad de todos los que comen juntos el mismo Pan.
Es importante que el Ministerio
debe participar no sólo en sus labores propias de su ministerio, sino que, como
parte de la Asamblea, debe participar de la Sagrada Comunión.
Criterios
Debe iniciar cuando comulga el sacerdote y se
prolonga mientras comulgan los fieles, hasta el momento que parezca oportuno.
Debe dar oportunidad a un espacio de silencio y
reflexión.
Debe expresar, por la unión de voces, la unión
espiritual de quienes comulgan, demostrar la alegría del corazón y hacer más
fraternalmente la procesión de los que van avanzando para recibir el Cuerpo de
Cristo.
El contenido del canto ha de ser propiamente
“eucarístico”.
Respetar el momento, no haciendo cantos de
animación.
Debe ser procesional y resaltar el sentido de
comunidad.
Puede recodar el tema del Evangelio o el tiempo
litúrgico. Pero no es obligatorio.
La gente debe sabérselo bien.
Debe durar todo lo que dure la procesión, y no
extenderse más allá.