En el acto penitencial se encuentra el canto del
perdón, que nos ayuda a reconocernos pecadores y que necesitados de la
misericordia del Señor para celebrar y para vivir consecuentemente nuestra vida
cristiana.

Perfectamente se puede musicalizar
ese texto o bien componer otro pero siempre conteniendo la formula. También hay
que tomar en cuenta de que si se compone uno nuevo, hay que cuidar el sentido
del canto: es para pedir perdón por nuestros pecados, faltas, limitaciones, y
confiar en el perdón y la fuerza que nos regala el Señor.
Este
canto tiene un sentido de súplica y petición de la amorosa bondad de Dios. Debe ser una especie de letanía corta
(Señor ten piedad, Cristo ten piedad, Señor ten piedad) con una melodía
sencilla y suave, preferentemente en tonos menores. No es necesario agregar la frase “de nosotros”.
El
piedad es el único canto cuyo texto
original está en griego: Kyrie eléison, Christe eléison,
Este
canto y momento nos ayuda a expresar que el Hijo conoce nuestra condición
humana y que venció el pecado del mundo.
El
coro debe dirigir un canto de piedad pero debemos cantarlo todos, ya que es un
canto donde los fieles aclaman al Señor y piden misericordia. Es importante que el coro tenga en cuenta que
un canto de perdón no necesariamente es un piedad, todo depende de la fórmula
del misal romano.
Este
canto es una invocación a Cristo, Salvador nuestro, a quien pedimos se apiade
de nosotros, reconociendo su Señorío.
Criterios
que tenemos que tomar en cuenta
No
son presidenciales: es canto de la asamblea, es decir, debe ser cantado por
todo el pueblo.
Pueden
ser rezados o cantados a dos coros.
Repetimos:
siempre debe incluir siempre la fórmula Señor ten piedad dos veces al iniciar y
dos veces al terminar, y Cristo Ten Piedad (2 veces en medio).
Es necesario estar
atento a la fórmula que el sacerdote emplee en el acto penitencial, ya que,
debido a que existen varias fórmulas, una de ellas ya la incluye, y por tanto
no se canta.
El
perdón y piedad no son el mismo canto, recordemos la formula. Lo más propio es musicalizar el texto que aparece en el misal: “Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor ten piedad”.
Recordar
siempre que el piedad es una oración.