Misa Tridentina

La misa tridentina es el nombre que recibe la celebración de la misa del rito romano de la Iglesia católica según las prescripciones y rúbricas de las sucesivas ediciones del misal romano promulgadas desde 1570 a 1962.
El calificativo de «tridentina» se refiere a su origen, ya que el rito fue finalmente codificado y luego extendido a toda la Iglesia latina por iniciativa del Concilio de Trento. También se la llama misa de San Pío V, el papa que hizo la reforma deseada por dicho concilio. Otros nombres son misa latina (misa en latín – expresión ambigua), misa preconciliar (es decir, de antes del Concilio Vaticano II) o misa tradicional.

Historia

San Pío V publicó, en el año 1570, una edición del Misal Romano, que ordenó fuese usado en toda la Iglesia Occidental, excepto en aquellas regiones y órdenes religiosas que tenían misales anteriores al 1370. La mayoría de esas regiones y órdenes han adoptado desde entonces el Misal Romano, quedando sólo el rito ambrosiano, el mozárabe, el de Braga, y el de los cartujos. Algunos pocos individuos y comunidades conservan todavía ritos de otras familias religiosas, como el Orden de los Hermanos Predicadores y losCarmelitas.
Las formas de la misa romana que existían previas a la misa tridentina, se conocen como 'misas pretridentinas', y la forma que entró en vigencia a partir del año 1970, cuya descripción se encuentra en el artículo misa, se conoce como misa de Pablo VI, "Novus Ordo Missae" (aplicando este nombre a toda la misa y no sólo al Ordinario de la Misa), o "nueva misa", entre otros nombres.
La comparación entre la primera edición (la editio princeps) del Misal de Pío V y las ediciones posteriores permite de ver cómo en el curso de los siglos se introdujeron variaciones, no sólo en el calendario de las celebraciones, sino también en las oraciones del ordinario de la misa.
Entre las diferencias se puede citar la presencia en el Misal de Pío V (1570) del adjetivo "omnibus" en la respuesta del monaguillo después del Confíteor del sacerdote: "Misereatur tui omnipotens Deus, et dimissis omnibus peccatis tuis, perducat te ad vitam aeternam". Del otro lado el Misal de Juan XXIII (1962) incluye en el Canon Romano la frase "et beati Ioseph, eiusdem Virginis sponsi", ausente en las ediciones anteriores.
Las primeras ediciones "típicas" (es decir ediciones oficiales a las cuales deben conformarse las ediciones hechas por las distintas tipografías) del Misal Romano después de la de Pío V (1570) fueron las de Clemente VIII (1604) y de Urbano VIII (1634). En el siglo XX aparecieron las de Benedicto XV (1920) y de Juan XXIII (1962), seguidas por el de Pablo VI, una revisión más profunda y por eso considerada ya no de la Misa Tridentina sino de una nueva forma del Rito Romano de la misa.
Por decreto pontificio en forma de motu proprio "Summorum Pontificum" promulgado por S.S. Benedicto XVI el 7 de julio de 2007 se declaró que el Misal Romano de Juan XXIII, publicado en 1962, "no ha sido nunca jurídicamente abrogado y, por consiguiente, en principio, ha quedado siempre permitido." Por eso, en las misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote católico de rito latino puede utilizar sea ese misal sea el misal promulgado por el papa Pablo VI en 1970, mientras en las parroquias el párroco "acogerá de buen grado" la petición hecha por grupos estables de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica de permitir la celebración según esa forma.

Definición teológica de la misa

Toda misa en cualquier rito constituye el esplendor litúrgico del dogma católico. El mundo católico abraza la liturgia eucarística con especial devoción, en tanto ella es la renovación del sacrificio de la Cruz de Jesucristo. En ella, la oblación de Cristo como Hijo de Dios, y Víctima Divina es renovada realmente, al punto que la Iglesia enseña que así como en el Calvario Cristo se ofreció como Víctima para la salvación de los hombres, de manera cruenta (es decir, con efusión de sangre), asimismo en el altar, en cada misa, se renueva verdaderamente ese acto, sólo que de manera incruenta (es decir, no hay efusión de sangre).
La oración eucarística de la misa – el texto no es igual en todos los ritos – conserva las palabras mismas que Jesucristo instituyó en la Última Cena. Numerosos son los que la apreciaron por su solemnidad y belleza, incluso desde el punto de vista artístico o cultural, tales como el famoso historiador alemán Leopold von Ranke.
Es la acción más preciada por los católicos, y el centro sobre el que gira la fe católica. "Una sola Misa da más gloria a Dios, que todas las santas acciones de los hombres", dice San Alfonso María de Ligorio en su libro "De la santidad y dignidad sacerdotal".
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