Taller Cantos Litúrgicos de las misas: 35. Los Cantos 16: El Cordero

El cordero es una oración fundamental de la misa. Es un canto de la asamblea y no del sacerdote; utilizado para acompañar la fracción del pan eucarístico. Se canta inmediatamente después del saludo de la paz.

Es conveniente que siempre sea cantado aunque también puede ser recitado. Acompaña el momento de la Fracción del Pan. Nos recuerda al Cordero de la Pascua, al Banquete Pascual; es el Cordero degollado por nuestros pecados, el que quita el pecado del mundo.

El canto del Cordero de Dios refleja esa alabanza a Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y al mismo tiempo le hacemos una petición, que nos de su paz.

No es un canto que rellena el momento ni es un canto que sirva para indicar que se acabó la hora de los saludos. Es una oración profunda de alabanza y petición, por lo mismo se pide la mayor disposición y devoción a la asamblea. Es en realidad otra letanía corta que acompaña la fracción del pan en preparación para la comunión. Tiene un hondo sentido de súplica y petición de compasión al Señor.

Criterios

Debe conservarse el texto litúrgico, tal como aparece en el Misal.

No debe omitirse ni reemplazarse.

No hacerlo durante la Paz

No se debe aplaudir.

El Cordero de Dios debe cantarse durante la fracción del Pan, inmediatamente después del canto de la Paz.

Se comienza a cantar cuando el sacerdote toma el pan para partirlo.

Se concluirá con: “Danos la paz”.

Puede ser interpretado por el coro o por un solista pero debe cantarlo toda la Asamblea. 

Composición e interpretación deben ser sencilla, breve y suave.

El uso de tonos menores es recomendado para darle tal carácter.

*Debe respetarse su fórmula:



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