Ningún servicio para Cristo le pasa desapercibido a Él

Leí una historia bellísima esta mañana que quiero compartirles:

“En un lugar caluroso, sucio y de mal olor trabajaba un grupo de jóvenes que había viajado miles de kilómetros para hacer un proyecto donde estaban pintando la parte trasera de un edificio de aulas en una escuela para sordos. Las únicas personas que alguna vez verían esta parte del edificio serían el encargado de cortar el césped y cualquier otro infeliz que tuviera que trabajar en la fosa séptica.

Sin embargo, mientras los jóvenes adultos pintaban diligentemente, una de las muchachas puso este hecho en perspectiva al decir. .”

Esta historia es un bello ejemplo del trabajo que debemos hacer los cristianos. Obrar para Dios y no para los hombres. No hacer las cosas por brillar, para que nos vean, sino vivir la vida como le agrada al Señor. Dar un servicio honesto a nuestro Padre Celestial dejando a un lado si eso nos da meritos o no, si nos da a conocer a los demás o no.

A Dios le gustan las cosas sencillas y humildes, así nació Él. Así que te invito a que la próxima vez que des un servicio, no mires a los lados a ver quién te está mirando y cómo te beneficias con eso, más bien mira al cielo y espera que Dios sea quien te vea.

“Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. (1 Corintios 15: 58)

Fotografía: http://federicoruiz.blogspot.com

Historia: Nuestro pan diario 2010

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