martes, agosto 23, 2016

Cartelera Pelicula Camino a Higuey


Comité Olímpico Internacional protesta por el “100% Jesús” de Neymar en Río 2016

RÍO DE JANEIRO, 22 Ago. 16 / 12:43 pm (ACI).-

El Comité Olímpico Internacional (COI) informó que enviará una carta de protesta a la delegación de Brasil por la vincha que usó el conocido jugador Neymar con la inscripción “100% Jesús”, al recibir la medalla de oro lograda en fútbol en Río 2016.

El sábado 20 de agosto Brasil empató con Alemania 1 a 1 en el tiempo reglamentario de la final del fútbol y terminó imponiéndose por 5 a 4 en penales. Es la primera vez que ganan el oro olímpico, luego de haber perdido otras tres finales. Aunque las reglas no permiten ningún signo político, comercial o religioso en las ceremonias de entrega de medallas en las Olimpiadas, Neymar decidió portar su vincha con la inscripción de Jesús como ya ha hecho en anteriores ocasiones. 

Al respecto, el director ejecutivo del COI, Christopher Dubi, dijo al diario Estado de Sao Paulo que la carta que enviará su institución estará dirigida a los dirigentes y les recordarán que actos como estos no son aceptables. 

En su opinión, la manifestación de fe de Neymar fue “un desliz” del jugador y sus superiores que no lo orientaron, y explicó que la protesta no prevé ninguna sanción. Usar la vincha con la inscripción “100% Jesús” es una costumbre de Neymar. La lució cuando logró la Copa Libertadores con el Santos de Brasil en 2011, luego en 2015 cuando ganó la liga española y la Liga de Campeones de Europa en 2015 con el Barcelona. 

En enero de este año, durante la premiación del Balón de Oro en Zurich, la FIFA censuró la vicha en el video en el que se presentaba a Neymar como uno de los candidatos para el galardón que finalmente fue para el argentino Lionel Messi. Antes del partido del sábado 20 de agosto, el padre de Neymar publicó un post en Instagram para desearle buena suerte: “sueño y fe. Para ti, hijo, siempre fueron una misma cosa… Hoy puedes realizar un sueño usando el nombre en el que siempre tienes fe (Jesucristo)”, escribió.

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/comite-olimpico-internacional-protesta-por-el-100-jesus-de-neymar-en-rio-2016-53903/

Conoce la Misa

 
 

Fuente: Pendiente

lunes, agosto 22, 2016

Novedades!!!!

Novedades en el mes aniversario!!! Ahora podras escuchar reflexiones, oraciones y saluditos especiales a traves de nuestro blog y nuestra pagina de facebook gracias a Ivvox. 

Esperslo muy pronto!!!


Felicidades Catequistas!!!!


Tres reflexiones para compartir en el día del catequista


Por: Pbro. José Luis Quijano | Fuente: http://www.isca.org.ar 


La Catequesis del Catequista
Celebrar es, sobre todo, decir “gracias”. Celebramos la vida en cada cumpleaños, celebramos la salud, una intervención médica que salió bien, la sonrisa de nuestros hijos… Cada hecho que celebramos va unido a la gratitud. En el día del catequista demos gracias por ellos, por su identidad y vocación que, con silencio y mucha humildad, van construyendo el Reino de Jesús.

El catequista está llamado a ser entrañablemente él mismo. En la verdad y en la hondura de su identidad resuena el llamado de Dios que lo convoca a ser eco de Cristo, para que muchos hombres y mujeres se encuentren con Él. ¡Cuánta sintonía y cuánta fidelidad! ¿Cómo hacerse eco auténtico? ¿Cómo no ser una caja de resonancia de otras voces y de otros ruidos capaces de distorsionar la verdadera identidad?

En esta disyuntiva existencial: ser o no ser lo que Dios lo invita a ser, queda implicada la naturaleza humana del catequista. Caída y redimida. Débil y fuerte. Imperfecta y llamada a la plenitud. Sería impensable un catequista desprovisto de la gracia de Dios. Sería impensable un catequista errante, náufrago de procesos educativos incapaces de albergarlo.

La naturaleza humana, abierta al auxilio divino de la gracia y al auxilio humano de la educación, se perfecciona y se hace más imagen y semejanza de Dios. Se hace tierra fértil en la cual Cristo crece, configurando en la personalidad del catequista todas las virtudes que lo hacen capaz de ser lo que Dios lo invita a ser.
En este proceso educativo, la catequesis ocupa un lugar propio e inconfundible. A ella le corresponde la educación de la fe. Y el catequista, como hombre de fe, necesita ser permanentemente educado en esa misma fe que profesa.

Para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario de la catequesis. Destinatario de itinerarios formativos diseñados para él, en los cuales la educación en la fe sea intencional y sistemáticamente favorecida. En el integral entramado de dimensiones diversas asumidas por la formación de los catequistas, tendrá un lugar privilegiado la educación de la fe, como virtud teologal que ha de ser sostenida, fortalecida, animada, informada y testimoniada a lo largo de toda la vida.

Pero, para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario, también, de los procesos catequísticos diseñados para sus catequizandos y catecúmenos. Allí, en la siempre nueva dinámica del encuentro y del proceso catequístico, allí Dios obra produciendo siempre lo inimaginable. Allí, en el misterio de una metodología y de unos recursos siempre imperfectos, Dios logra, una vez más, como aquel día junto al pozo de Zicar, que los discípulos sean testigos. Y el catequista se hace destinatario de lo que los catequizandos y catecúmenos dicen.


Catequistas, hagamos todo lo que Jesús nos diga
Compartimos nuestra realidad catequística, con situaciones nuevas y antiguas y amada siempre por Dios. Él sigue suscitando vocaciones catequísticas en hombres y mujeres que, en medio de esta realidad y enviados por la Iglesia, quieren responder como discípulos-misioneros al llamado de Jesús Buen Pastor.

Los catequistas estamos esencialmente unidos a la comunicación de la Palabra. Nuestra primera actitud espiritual está relacionada con la Palabra contenida en la Revelación, predicada por la Iglesia, celebrada en la liturgia y vivida especialmente por los santos.[1] Y es siempre un encuentro con Cristo, oculto en su Palabra, en la Eucaristía, en los hermanos. Apertura a la Palabra significa, en definitiva, apertura a Dios, a la Iglesia y al mundo.

Cuando los catequistas realizamos nuestro ministerio, es decir cuando conscientes de nuestra propia fe nos ponemos al servicio de nuestros hermanos para ayudarlos a crecer en la fe, aprendemos a mirar el mundo desde una óptica: la del Magníficat. Se trata de una mirada creyente, capaz de ver los signos de esperanza. Mirar la realidad con los ojos de María significa ver el bien también ahí donde todavía no germinó.

Los ojos de María, que buscan a Jesús, saben encontrarlo y, en ocasiones, invitarlo a mostrar signos concretos para que el mundo crea, como en las bodas de Caná.[2] Con esa mirada creyente, los catequistas somos anunciadores del Reino. El mundo hoy, como ayer y como siempre, tiene derecho al anuncio. No se lo puede privar de él. Y, si bien todos los bautizados hemos sido convocados a esa tarea, a los catequistas nos compete de modo especial.

El corazón creyente sabe darse cuenta de que el mundo es amado por Dios, sostenido por su amor. Muchas veces los catequistas somos pobres de recursos, de medios, pero por la gracia de Dios representamos una fuerza de cambio extraordinaria. Donde está Jesús, ahí está su Reino, allí madura la esperanza, allí es posible tomar el amor que da vida. El encuentro con Jesús nos hace testigos creíbles de su Reino, nos asemeja a Él, hasta transformarnos en memoria viviente de su modo de existir y de obrar.

Mirar la vida con ojos de creyentes
Los catequizandos y catecúmenos llegan desde distintos caminos… Con historias de vida y con experiencias de fe diversas. Los catequistas, muchas veces preocupados por unos contenidos a transmitir, obviamos ingenuamente una mirada profunda a lo que ellos han vivido y a lo que creen realmente.

Usamos mucho la palabra “itinerario”, pero más de una vez la reducimos a la simple categoría de “programa” o de “listado de contenidos” preestablecidos. Nos atamos a un deber ser que se olvida de enraizar la vida de las personas y sus procesos anteriores en este nuevo camino que emprendemos en la Catequesis Familiar.

Tal vez este breve y antiguo relato pueda ayudarnos a expresar sencillamente lo que queremos decir.

Una vez un explorador fue enviado por los suyos a un perdido lugar en la selva amazónica. Su misión consistía en hacer un detallado relevamiento de la zona. Como el explorador era experto en su oficio, hizo su tarea con pericia y extremo cuidado. Ningún rincón quedó sin haber sido explorado.

Averiguó cuáles eran los vegetales y los animales del lugar, las características de cada época del año, los secretos del gran río que atraviesa toda la región, las lluvias, los vientos, las posibilidades para la vida del hombre en aquel remoto lugar…

Cuando, por fin, creyó saberlo todo, decidió regresar dispuesto a transmitir a los que lo habían enviado el cúmulo de conocimientos adquiridos.

Los suyos lo recibieron con expectativa… Querían saberlo todo acerca del Amazonas. Pero el avezado explorador se dio cuenta, en ese momento, de la imposibilidad de responder al deseo de su pueblo. ¿Cómo podría él transmitirles la belleza incomparable del lugar, o la armonía profunda de los sonidos nocturnos que solían elevar su corazón? ¿Cómo podría compartir con ellos la sensación de profunda soledad que lo embargaba por las noches, el temor que lo paralizaba ante las fieras salvajes del lugar o la inusitada sensación de libertad que lo embargaba cuando conducía la canoa a través de las inciertas aguas del río?

Entonces, después de pensarlo, el explorador tomó una decisión y les dijo: “_ Vayan y conozcan ustedes mismos el lugar. Nada puede sustituir el riesgo y la experiencia personales”. Pero tuvo miedo… Si algo les pasaba… Si no sabían llegar… Entonces hizo un mapa para guiarlos. Todos hicieron copias, las repartieron y se fueron al Amazonas provistos del conocimiento encerrado en el mapa recibido.

Todos los que tenían una copia se consideraron expertos. ¿Acaso no conocían, a través del mapa, cada recodo del camino, los lugares peligrosos, la anchura y la profundidad del río, los rápidos y las cascadas?

Sin embargo, el explorador lamentó durante toda su vida haberles dado el mapa… Hubiera sido mejor no dárselos.

Esta narración tiene, tal vez, mucho que decir a nuestro ministerio catequístico. No se trata de ayudar a los catequizandos a explorar la selva, introduciéndolos en los vericuetos o en los preciosismos de una detallada información doctrinal, sino de ayudarlos, fundamentalmente, a encontrar al Dios de Jesucristo.


Si bien es cierto que la catequesis incluye tareas de instrucción, iniciación y educación, también es verdad que ella es un ministerio al servicio de la fe. Se trata, sobre todo, de favorecer que nuestros interlocutores vivan su propia experiencia de fe, siempre única, personal e intransferible.

Cuando los interlocutores de la Catequesis comienzan a vivir su fe así, como auténticos exploradores, con cierto riesgo y embarcándose en una especie de “aventura personal”, podemos decir que este “nuevo nacimiento” los afecta por entero y los abre a una realidad nueva, a una manera nueva de realizar la existencia.

Tal vez ellos, en sus caminos anteriores, ya han recibido muchos mapas y están, por eso, convencidos de ser verdaderos expertos en las cuestiones de la fe… Pero no aciertan a mirar la vida con ojos de creyentes. Tal vez esos mapas los han decepcionado, no los han llevado al encuentro con Jesús y los han mantenido en cuestiones externas que critican duramente o que aceptan, con resignación o sin reflexión.

Tal vez nosotros mismos, sus catequistas, les ofrecemos ciertos mapas prefabricados, que nos sirvieron a nosotros; pero que no les sirven a ellos. Les indican caminos que nosotros mismos hemos recorrido, con más o menos acierto, pero no los dejan explorar y aventurarse para encontrarse, por fin, con el Señor.

Tampoco se trata de improvisar o de dejarlos solos. Quizás va siendo hora, de desentrañar el significado y la hondura de una pedagogía que Jesús conocía muy bien: el acompañamiento. Ese caminar junto al que busca, permitiéndole que siga buscando… Ese caminar, al principio casi imperceptible y después tan encarnado en la vida del catequizando.

Un caminar que no violenta, que no apura, que no se detiene y que, recorriendo la Palabra, va dejando llegar… Cada uno lo hace a su tiempo, con respeto a los tiempos del otro, y según sus posibilidades. Pero, por fin, arde el corazón y se produce el encuentro que se celebra con el Pan compartido. La pedagogía del acompañamiento no traza mapas, sino que recorre y acompaña los caminos personales y comunitarios de búsqueda.

Como catequistas, podemos proponernos indagar por aquí algunas de las respuestas pendientes al actual fracaso de la iniciación cristiana. Quizás así sea posible iniciarse o retornar a la fe, desechando antiguos mapas y aprendiendo a mirar la vida con ojos de creyentes.

Pbro. José Luis Quijano

miércoles, agosto 17, 2016

Oración Antes de Ir a Trabajar

Padre Celestial, al entrar en mi lugar de trabajo, deseo invocar Tu Presencia, para darte gracias por este nuevo día.

Te pido Tu paz, Tu gracia, Tu misericordia y Tu orden perfecto para esta oficina.

Te pido que bendigas todo lo que se hable, piense, decida y haga dentro de estas paredes.

Bendice mis proyectos, ideas y todo lo que realice, para que aún mis más pequeños logros sean testimonio de tu gloria.

Bendice, Señor, a mis jefes, compañeros, clientes, y a todas las personas que este día se relacionen conmigo.

Renueva mis fuerzas para hacer mi trabajo de la mejor forma posible.

En este día te pido, Señor, un corazón generoso para atender con amabilidad a todas las personas y no ser indiferente a sus necesidades.

Ojos para descubrir lo mejor en los que me rodean.

Una boca que sonría con frecuencia, que diga frases optimistas y que enmudezca para los rumores y palabras ofensivas.

Dos manos que trabajen honradamente y con entusiasmo, para satisfacer las necesidades de mi familia y mías.

Mente abierta a todas las ideas, para pensar bien de los demás y entender sin prejuicios a los que piensen distinto a mí.

Especialmente, Señor, dame una fe profunda para creer en Tu palabra y una voluntad decidida para actuar correctamente y hacer el bien.

Señor, cuando esté confundido(a) guíame, cuando me sienta débil, fortaléceme, cuando esté cansado(a) lléname con la luz del Espíritu Santo.

Te pido que en este día el trabajo que haga y la manera cómo lo haga, esté de acuerdo con Tu palabra y Tus mandamientos.

Y te pido, Señor, que cuando termine mi trabajo de hoy, me conduzcas con seguridad hasta mi destino.

Bendice mi familia y cuida mi hogar para que todas mis cosas estén como las dejé cuando salí de casa.

Señor, te agradezco por todo lo que has hecho en mi vida, lo que haces y lo que harás.

En el nombre de Jesús, te doy las gracias por los dones con que me bendecirás el día de hoy. Ayúdame a usarlos con responsabilidad en Tu honor. Amén.

Comparte esta preciosa oración con tus compañeros de trabajo y sé tu mismo una bendición, enviándola a aquellos que puedan
estar más necesitados de una oración.

Recuerda: Ora con fe, trabaja con entusiasmo y vive con alegría.


¡Que Dios te bendiga con abundancia en este día!

lunes, agosto 08, 2016

Fuera de mi lugar

Dentro de mi círculo familiar estoy rodeada de algunos hermanos esperados, es tal el caso de mi suegro, Bueno, al nacer mi bebé me pidió que por favor le permitiera presentar a mi bebe en su iglesia, aunque no me agrado la idea, entiendo que mi bebe no es solo mío, es parte de una familia que lo ama incondicionalmente, por esto accedí a pesar de mi reserva sobre el tema ya que mi tesorito ya había sido presentado y bautizado en mi parroquia.

En fin, trate de no predisponerme y con todo el amor que siento por mi suegro lleve ayer a mi bebe al retiro que ellos celebran mensualmente, la iglesia muy bonita, la gente muy animada, el coro excelente, que por cierto debo felicitar porque la preparación instrumental y vocal era de primera, pensé wao, ojalá que todas las parroquias tuvieran un coro tan bien formado, pero en fin… a pesar de todo eso me sentía fuera de mi centro, incomoda y fuera de mi lugar, a pesar de que todo iba bien… hasta que el pastor dijo:

“… la iglesia primitiva (católica) se desvió por la idolatría, adorando imágenes que no se mueven, adorando dique a la virgen”…
“… la iglesia primitiva (católica) dan talleres para aprender a hablar en lenguas, como si eso se aprendiera…”
“… gracias a Dios que salimos de ahí (de la iglesia católica)… y seguirán saliendo de allá para venir aquí”

Como podrán imaginar lo demás ni lo escuche porque me cegué y quede sorda en ese instante para no molestarme.

Sueño con el día que los hermanos no católicos se dediquen solo a enseñar la palabra y no a atacar a la iglesia de donde salieron.

Si tanto nos critican no entendí el por qué hicieron una santa cena donde imitaron la comunión con todo y “consagración”, pero en fin… mi papel no es criticarlos como ellos hacen, más bien es orar por ellos y seguir con nuestra misión de llevar la palabra a todos los confines de la tierra.

De algo estoy segura y me quedo más claro todavía, más después de haber participado por primera vez en un culto evangélico protestante” a mi bebe lo formare en base al amor y la convicción que he tenido desde antes de nacer, la iglesia primitiva, la primera, la misma de Jesús, la católica; ya di el primer paso con su bautismo, espero que Dios me permita verlo crecer siendo un hombre de bien y de mucha fe.